Historia del anillo de compromiso
23 Nov 2015

Historia del anillo de compromiso

¿Alguna vez te has preguntado porque se da un anillo en el momento en el que queremos comprometernos con alguien? Como cualquiera de nuestras tradiciones, hay una interesante historia detrás. A continuación te la revelamos.

Para poder entenderla tenemos que retroceder hasta el año 1477. Fue entonces cuando el reconocido archiduque Maximiliano de Austria entregaría a su amor, María Borgoña, un anillo muy especial que había sido confeccionado con oro y hasta con un diamante incrustado.

Ahora bien, es posible que esta no sea la primera referencia histórica hacia ese hecho ya que se tienen evidencias de que los romanos ya regalaban a sus mujeres anillos.

La importancia de un anillo

Con la cantidad de accesorios que existen en el mercado… ¿por qué nos hemos tenido que decidir por un anillo? En realidad la propia forma del anillo nos da la clave de ello. Como ya sabes, el círculo representa lo infinito, lo que nunca se acaba.

Cuando iniciamos una relación y llegamos a un punto determinado queremos que el amor dure para siempre y por eso regalamos un anillo que teniendo forma circular lo representa.

Tradicionalmente el anillo de compromiso siempre se ha colocado en el tercer dedo de nuestra mano izquierda… sin embargo, esto se hacía partiendo de una creencia errónea. En el pasado se pensaba que en ese mismo dedo existía una vena conocida como amoris. Las personas de por aquel entonces creían que era una vena muy especial ya que conectaba directamente con nuestro corazón. ¿Y qué mejor lugar para llevar un anillo que en el punto de unión con el corazón? De ahí nació la tradición.

Por otra parte, en la mayoría de los anillos se suele incorporar un diamante para hacerlo todavía más especial. Como cualquier tipo de elemento relacionado con los anillos, los diamantes no son fruto de la casualidad.

Es el material más duro del mundo y antes se le creía indestructible. Por esta razón se otorgaba a la hora de consolidar una relación; con el objetivo de que la misma sea igual de dura que el propio diamante.

Como curiosidad final, un novio debería encontrarse con unos 30 anillos antes de encontrar aquel que realmente le guste y se adapte a lo que la novia podría llegar a desear. De esta forma conseguirá encontrar el anillo perfecto para la situación.

Una historia muy especial para uno de los símbolos más destacados de nuestra sociedad.


Marián Novias

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